6 may. 2009

La fiesta de la primavera

Estos días he estado un tanto liado con mis obligaciones y devociones. Este fin de semana pasado ha sido la fiesta más grande en mi pueblo. Cuatro días de campo sin parar de beber, comer, fumar y cantar (lo otro no se ha podido). Así que mi cabeza ha sido un hervidero de ideas reboloteando constantemente por mi cabeza como hormigas a un dulce tirado en el suelo. Pensaba mucho en qué escribir en el blog. Pero me acordé de que tenía que escribir acerca de la fiesta de la primavera en Badajoz.
Aquel jueves para mí era como cualquier otro, sin ánimo ninguno de salir. Pero a medida que pasaban las horas más me emocionaba la idea de asistir, pues ya he estado en todas las anteriores ediciones y me lo pasé genial. De modo que allí acudí con Jorge. Sólo llevábamos para dos litros de calimocho. La idea básica era ver qué se cocía. Y no recordaba yo que en aquella olla a presión se cocieran tal magnitud de ingredientes variados.
Llegué algo tarde, tampoco tenía intención de alargar demasiado la noche, por lo que no intenté siquiera pasarlo bien. Así que me dediqué a observar. Y he aquí lo que ví:
Quedamos en la letra "L" de Lusiberia. Se ve que to dios quedó allí porque allí no se podía mover uno tranquilo. Nos tiraron como 40 veces las botellas al suelo, pero tol mundo pasando...Eso de pedir perdón mejor que no, a ver si te va a tocar un kinki, o eso deberían pensar. Total, que lo primero que me llamó la atención fue un grupo de seres vivos que habían alquilado una furgoneta que era una verdadera discoteca ambulante: luces de colores en el interior,flash, equipo de música con unos altavoces exageraos de grandes y una bocina...Vamos, una auténtica obra de ingeniería japonesa. Veamos a continuación los diferentes seres que componían esta comunidad:
- Pijos: Sí, muy pijos. Pero ese día olvidaron un poco esa condición para pasar a ser lo que Jorge llama "Bordes Ligth". Iban con sus gafas de cristal de autobús. Aparentaban pasarlo en grande, se sentían los amos de la fiesta de la primavera. Se atrevían a mirar mal a la gente, a soltar borderías (ligth, claro) a otros que sabían que no les iban ni a mirar....Vamos, que estaban que se comían el mundo.
- Acoplaos: Chavales de 15-17 años que no pintaban nada en la fiesta pero que ahí estaban. Vieron la furgoneta y fliparon. Así que al lado se colocaron como el que no quiere la cosa. Y a bailar, y a ir pidiendo por las buenas un vasito de coca cola, o un hielito, y a coger los restos de botellones como hienas a la carroña.
- Las kinkis de toda la vida: Sí, ese grupo de chicas pinturrejeteás hasta la extenuación que van siempre donde más ambiente parezca haber. En concreto me llamó la atención una de ellas. Morena de piel y pelo, todo vestida de negro y unos bailes...ay qué bailes....Era inevitable mirar pues cada vez que bailaba se formaba un movimiento de gente parecido a cuando hay una pelea. Sus insinuantes bailes de cadera hacían las delicias de los asistentes, pensando en cómo la entrarían. Y finalmente logró (y lograron) lo que quería: Barra libre. Para eso esos bailes que encharcaron el suelo aún más de lo que estaba.
Todo este grupo de gente creó un ambiente alrededor ciertamente festivo, por lo que atraía a gente de todas partes del macrobotellón. Entre estas personas atraidas hay una que fue la que más me interesó. Se trata de un chico super alto, muy alto. Tendría que medir algo más de dos metros. De modo que este chico bailaba y todo el mundo le miraba porque resaltaba sobremanera por encima de los demás. Por ello el chico no gesticulaba, consciente de ser multitudinariamente observado. Estaba avergonzado. Así que se dedicaba a bailar mirando al horizonte. Y yo mirándole esperando ver algún gesto de disfrute,y seguí mirándole y mirándole y al final lo conseguí: cerró los ojos un momento en señal de emoción. Supongo que ya no lo podría evitar.
Llegó un momento en que la masa de gente en esa zona era tan agobiante que decidimos cambiarla. Lo poco de bebida que dejamos allí se lo llevaron las hienas.
En el camino vi algo que me dolió mucho ver. Se trataba de un chico de unos 20 años, agarrado de ambos lados por dos chicas que intentaban consolarle. Sus lágrimas eran inequívocamente de traición. Me imagino que vería a su chica con otro en la fiesta, que ya la vale a su chica hacerlo estando su novio por ahí rondando.....en fin. Las amigas del chico no hacían más que intentar hacerle entrar en razón, pero el pobre no podía ni levantar la mirada, huía, se intentaba zafar de ellas, pero no podía.....ante todo se le veía que quería escapar de allí. Y es que en estas fiestas tan grandes el alcohol, las drogas y la confusión nos hacen cometer errores que nos hacen mucho daño. Pero claro, ojos que no ven...aunque esta vez, lo viero.
En la zona tranquila había una grupo de muchachos que se habían traido su barbacoa. Y allí les tenías preparándose sus hamburguesas, pancetas, salchichas caseras y pan tostaito. Sin faltar ketchup. Y qué humareda formaron...cubrió todo el ferial de una nube espesa con olor a carnecita rica...mmm...cada vez que me acuerdo....

Y en la recta final de mi pasada por la fiesta de la primavera pasó lo que suele pasar: encontrarte con gente a la que hace años que no ves. Así vi a un antiguo compañero de piso, una compañera de clase y un antiguo compañero de instituto. Así que me puse a rajar que tenía a Jorge como loco por irnos a casa.
Y finalmente nos fuimos. En el camino al coche vi a una pareja que estaba apoyada en un coche y se lo estaban pasando pipa, o eso parecía, porque la muchacha no dejaba de menearse parriba y pabajo, y el muchacho idem. Ahora, a la muchacha al menos se le veían la cara y los brazos, porque lo que es al muchacho ni una cosa ni la otra. Y pensé que si el chico de los llantos había visto a su novia de esa guisa, como no iba a llorar tanto. Espero que no fuera esa su novia...por Dios.

En este tipo de macrofiestas a la gente le da por desfasar. No sé si es por aparentar ser algo más de lo que son o por qué pero ciertamente se ven unas actitudes y comportamientos que dan mucho que pensar.
Ya ha pasado tiempo de aquello y yo he quemado muchas neuronas este puente en mi pueblo como para acordarme con fidelidad de más cosas y escribir algo medio decente. Si es que no sé ni lo que quiero decir. Pero qué ganitas tenía de escribir, la virgen.

4 vueltas más:

Stanley Kowalski dijo...

Veo que ha sido todo tan variado y algunas cosas muy intensas, que es imposible aburrirse. Muy buen post.


Gracias por el comentario que me dejaste, siempre tan encantador conmigo.

BESOTES

Menda dijo...

Jajjajaja, y lo que apetecía ya leerte.Yo es que no soy mucho de macrofiestas, es más detesto los espacios plagados de gente....debe ser algo congénito, no sé........pero la verdad que has hecho un buen resumen de lo que has visto.Nada como una buena aglomeración de gente para observar y sacar conclusiones.

estoy_viva dijo...

Con lo que me gusta las fiestas pero no estas que solo es del botellon y ingeriendo algo mas que bebidas me asusta porque algunas personas se vuelven agresivos, como tu bien dices su comportamientos son muy anormales, tambien te tengo que decir que ese chico que lloraba podia ser que a muchas personas la bebida le da por llorar, otros por reir, etc.
Interesante fue tu post, bien explicado de la mano fuimos a esa macrofiesta contigo.
Con cariño
Mari

Elisa dijo...

Ay, que bueno. Cuánta pasión! me encanta...además escribes muy bien!! enhorabuena...y deberías hacerlo siempre que te salga con tanta emoción, naturalidad y realismo moderno. Un aunténtico lujo descubrir a esa gentecilla que te rodeo durante una noche. No te preocupes que al chiquillo se le pasará el berrinche, además quién quiere estar con una golfa?

Forzar las cosas...tampoco. Nos equivocamos mucho hasta que se acierta con algo, aunque sea para un rato. No vale todo, ni si quiera un baile es suficiente...aunque la morena! uy con la de negro. A mi también se me habrían ido los ojos, la próxima hay que acercarse a bailar pegadito.

Muchos besos, por hoy...que tengo las neuronas dormidas, y me huelen las manos a pescado! brrrrrrr....terrible.
Un besiño